INSTITUTO DE LA MEMORIA HISTÓRICA CUBANA CONTRA EL TOTALITARISMO  

 

 
  Principal
  Somos
  Comité de Apoyo
  Orden Lázaro Machado
  Enlaces
  Publicaciones
  Colabore
  Artículos del Instituto
  Eventos
  Fotos de Actividades
  Fotos Memorables
  Reseña de Libros
  Reseña Documentales
  Proyectos
  Calendarios
  Presidio Isla de Pinos
 
 
 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




 

 Libros realizados por el Instituto


Cuba: Clamor del Silencio: Nota Sobre el Libro y su Autor

Jorge Valls Arango

Amado Rodríguez, autor de Cuba: Clamor del Silencio.

Este libro recoge setenta testimonios --a los que se añaden diez anexos-- que revelan lo que fue y es la vida en el presidio político cubano desde 1959 hasta la fecha. El relato de lo pasado por los protagonistas de uno de los procesos represivos más violentos que ha vivido el continente, e indudablemente nuestra Isla, deja ver no solo la brutalidad material, sicológica y moral a la que fue sometida una parte más que considerable de la población sino matices existenciales, culturales y de clase social de los que tuvieron que sufrirlo.

No es simplemente un recuento de maltratos y contrapunteos políticos sino la experiencia subjetiva, vivencial, de seres humanos de todas las edades y orígenes, de los cuales la mayor y más importante porción de sus vidas tuvo que ocurrir estando ellos separados del mundo de los demás y bajo presiones inconcebibles, durante un período tan largo que los marcó definitivamente.

Si la violencia de los campos de concentración nazis representa uno de los pathos más horrendos de la historia humana, la duración de esta experiencia se agotó en unos pocos años, indudablemente terribles, pero que no llegaron sino a poco más de una década en el peor de los casos. La situación cubana produce una condición permanente de exclusión del hombre de su medio natural de más de dos décadas como promedio por persona.

Una condena de veinte o treinta años era el promedio natural de encarcelamiento, y en general, el presidio político ha sido una constante de ya más de cuarenta y cinco años; es decir, mucho más que el período de manifestación de una generación, si por esto entendemos un horizonte de veinticinco o treinta años. Así pues, a los hombres que condenaron a raíz de la guerra civil –cuya duración se extendió por lo menos hasta 1966 ó 67— se suman las nuevas promociones generacionales que hubieron de desarrollarse o que inclusive nacieron durante las casi cinco décadas que ha durado el actual gobierno. El presidio político cubano, pues, ha juntado en un mismo pozo de miseria a padres, hijos y nietos, para quienes aquél ha sido la única realidad durante el tiempo más importante de su existencia.

La historia en todos sus sentidos, la moda, el idioma, todo ha cambiado para el hombre en el mundo, en tanto los encarcelados fueron a la vez creciendo, intentando y envejeciendo en otro planeta, en un mundo formado solo por el esfuerzo de persistir en la condición humana frente a una adversidad que se obsedía en destruírsela. Por otra parte, la inmensa cantidad de presos –que en un momento llegó a ser más de 35,000 en las distintas estaciones penitenciarias—y el modo que esa situación marcaba a familiares y afines dentro y fuera del país, creó algo más que un accidente en un conflicto civil.

Fue algo así como una “clase social” que permanecía y aún crecía con caracteres sicológicos y sociológicos propios. Así, del preso político cubano y sus familias, dentro de presidio y luego si ha tenido la posibilidad de salir al mundo, puede decirse que es una categoría propia que se entiende a sí misma y que no puede ser comprendida desde el exterior sin indagar en esa condición que, al aislarlos del mundo y juntarlos como a una tribu perdida, los hizo distintos a cualquier otro ser humano conocido.

El libro no intenta penetrar en este análisis. Está escrito por uno que formó parte de esa tribu de los presos; por tanto, aún cuando use las voces de sus compañeros, es su propia voz esencial, su sensibilidad, la inteligencia y memoria sustancial del hombre que ha vivido lo que se expresa en cada una de sus páginas.

No puede ser, por supuesto, un texto “objetivo”, si por esta “objetividad” entendemos la indiferencia pasional y la exclusiva observación de datos computables tan gustada por el método positivista en boga en la academia actual. Muy por el contrario, esto es una especie de “confesión fenomenológica” que ha de ser tomada integralmente y penetrada, no por el observador frío sino por la agudeza espiritual de quien tiene que sentir con el hombre para poder conocerlo. Está más cerca de la obra artística de un Dostoyeski que del análisis o el recuento del laboratorio.

Sólo cuando pase el tiempo, y llegue, desde otra generación, un hombre ya por fin liberado de las agonías de esta época, se podrá aquilatar el valor de estos documentos, materia prima para la reflexión sobre nuestra propia existencia y para la creación del misterio intelectual ya estético ya científico.

* * *

Amado J. Rodríguez Fernández nació en Santiago de Cuba el 3 de enero de 1943. Estudió en el colegio “Dolores” y en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba. Participó en la lucha revolucionaria contra Batista desde 1956, cuando tenía trece años, dentro del “26 de Julio” junto a su padre que era un destacado luchador en el movimiento.

En 1959 ni su padre ni él estuvieron de acuerdo con la línea del gobierno recién instaurado pues consideraban que ésta se apartaba de lo que había sido la causa fundamental de la lucha. Amado Rodríguez participó muy activamente en la lucha contra la nueva dictadura. Cayó preso en 1961; fue condenado a treinta años de los cuales cumplió dieciocho.

Fue puesto en libertad en el período de los indultos de 1979. Se negó a salir del país y prosiguió sus actividades sediciosas contra el régimen. Así volvió a caer preso y fue condenado a quince años en 1984. Por las gestiones conjugadas de instituciones defensoras de los Derechos Humanos –Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Cruz Roja Internacional, y otras—fue puesto en libertad directamente deportado de presidio para el extranjero.

Ya en Estados Unidos, donde reside desde entonces, sa ha dedicado a colaborar intensamente con las organizaciones pro Derechos Humanos, en diferentes frentes, especialmente en cuanto a los derechos de los trabajadores. El resto de su biografía que no es menos interesante reclamaría otro texto no menos extenso. Actualmente prosigue sin desmayo en lo que él cree que es la razón de su existencia: la lucha por la libertad y la dignidad de la persona humana en su país y en el mundo.

* * *

“Cuba: Clamor del Silencio”, Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, Miami, Fl. 2005. (Impreso en los talleres de RODEX PRINTER, 8369 SW 40th St. Miami, Fl. 33155, USA.)
 

 


Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo

Email: memoriaint@msn.com
Para contactarse con el Instituto puede escribir:
P.O. Box 22428 Hialeah, fl, 33002